Al Ándalus CDMX: reseña 2026 del restaurante libanés
Comí en Al Ándalus CDMX, el restaurante libanés de Mesones 171 en el Centro Histórico: precios aprox., por qué hacerle caso al mesero y dónde sentarte.

Al Ándalus es un restaurante libanés con décadas de historia en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en Mesones 171, a unas cuadras del Zócalo. Es un clásico de la comunidad libanesa de la capital y uno de esos lugares a los que se va a comer bien, con calma y un poco arreglado. Fui en pareja y salgo a recomendarlo muchísimo: si quieres probar cocina libanesa de verdad en CDMX, este es el lugar al que yo mandaría a cualquiera.
Ficha rápida de Al Ándalus CDMX
| Cocina | Libanesa |
|---|---|
| Momento ideal | Comida larga en pareja o con invitados a los que quieres quedar bien |
| Gasto por pareja | Aprox. $1,500 a $1,800 MXN |
| Reserva | Recomendable, sobre todo en fin de semana |
| Zona | Centro Histórico (Mesones 171) |
La experiencia: un pedazo de Líbano a unas cuadras del Zócalo
Llegar a Al Ándalus tiene su gracia: caminas por las calles del Centro, entre comercios y ruido de ciudad, y de pronto cruzas la puerta de una casona y el ambiente cambia por completo. El lugar tiene esa solemnidad bonita de los restaurantes con historia, de los que llevan años haciendo lo mismo y haciéndolo bien. No es un local improvisado ni un concepto de moda; se siente el peso de un clásico.
Un aviso antes de ir: ve bien vestido. No es un requisito escrito en la puerta, pero el lugar lo pide solo. La clientela va arreglada, el servicio es formal y la experiencia completa se disfruta más cuando vas a tono. Yo lo tomaría como parte del plan: es una comida de ocasión, no una parada rápida entre museo y museo.
Sobre la comida seré directo: es realmente deliciosa. La cocina libanesa tiene esa lógica generosa de mesa compartida, con entradas para ir picando, platos fuertes con especias bien manejadas y repostería árabe para cerrar, y aquí todo lo que probamos estuvo a la altura. No voy a hacerme el experto en cada platillo de la carta; lo que sí puedo decir es que no hubo un solo momento de la comida en que pensara “esto está regular”. Todo llegó bien hecho y con sabor de cocina que sabe exactamente lo que hace.
Y aquí va el consejo más valioso de toda esta reseña: pídele su recomendación al mesero y hazle caso. Pregunta por el plato del día, por lo que él pediría, y déjate llevar. Los meseros conocen la carta de memoria y saben qué está saliendo mejor ese día; nosotros seguimos su sugerencia y fue un acierto total. Si eres de los que llegan con el pedido decidido desde la casa, en Al Ándalus te conviene soltar el control un rato.
Un detalle más de logística: el restaurante tiene mesas exteriores que dan a la calle, y entiendo su encanto, pero yo recomiendo comer adentro aunque haya gente. El interior es donde está la atmósfera del lugar, y el Centro Histórico, con todo lo que me gusta, es ruidoso y ajetreado a pie de banqueta. Adentro la experiencia es otra: más tranquila, más envolvente y más acorde con el tipo de comida que estás teniendo.
Qué pedir y cuánto gastar
Mi fórmula es simple y ya la adelanté: recomendación del mesero más plato del día, y a partir de ahí completar con lo que se te antoje de la carta libanesa. Entre entradas para compartir, fuertes y algo dulce al final, hay comida de sobra para una tarde larga.
- Presupuesto por pareja: aprox. $1,500 a $1,800 MXN comiendo completo y sin escatimar.
- Pregunta siempre por el plato del día antes de abrir la carta.
- La cocina libanesa es de compartir: pidan variado entre los dos en lugar de un plato grande cada quien.
- Guarda espacio para el final; la repostería árabe es parte del ritual.
Para el nivel de comida y de servicio, el precio me pareció justo. No es barato, pero tampoco pretende serlo: es una comida de ocasión que se paga a gusto. Si comparas con lo que cuesta una cena de altura en otras zonas de la ciudad, como la que conté en mi reseña de Ling Ling en Reforma, Al Ándalus queda en un rango parecido con una propuesta completamente distinta.
Tips para tu visita
- Ve bien vestido. El lugar es formal y se disfruta más yendo a tono.
- Hazle caso al mesero. Su recomendación y el plato del día son la mejor brújula de la carta.
- Come adentro. Aunque haya gente, el interior le gana por mucho a las mesas de la calle.
- Ve con tiempo. Es una comida para no ver el reloj; combínala con un paseo por el Centro.
- Considera reservar si vas en fin de semana o en grupo.
Si tu plan es un día completo por la zona, esta comida embona perfecto en una ruta por el Centro dentro de un itinerario tipo CDMX en 3 días.
Veredicto: ¿vale la pena Al Ándalus?
Muchísimo. Es de esos restaurantes que uno recomienda con nombre y apellido: cocina libanesa deliciosa, servicio que sabe guiarte y un espacio con historia en pleno Centro Histórico. Le pongo 4.8 de 5, de lo más alto que he calificado en la ciudad. Lo único que le pido al visitante es que le siga el juego al lugar: buena ropa, mesa adentro y oído para el mesero. Con esa fórmula, es muy difícil que salgas decepcionado. De hecho, ya lo sumé a mi lista de dónde comer en pareja en CDMX como el imperdible del Centro.
Preguntas frecuentes sobre Al Ándalus CDMX
¿Dónde está el restaurante Al Ándalus?
En Mesones 171, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a pocas cuadras del Zócalo. Es una zona muy caminable si ya andas recorriendo el Centro.
¿Cuánto cuesta comer en Al Ándalus?
Calcula aprox. $1,500 a $1,800 MXN por pareja comiendo completo: entradas, fuertes y postre. Para el nivel de la cocina y el servicio, me pareció un precio justo.
¿Hay que ir vestido de alguna forma especial?
No hay código escrito, pero conviene ir bien vestido. Es un restaurante formal, la clientela va arreglada y la experiencia se disfruta más yendo a tono con el lugar.
¿Qué conviene pedir en Al Ándalus?
Mi mejor consejo es pedirle su recomendación al mesero y preguntar por el plato del día. Conocen la carta a fondo y saben qué está saliendo mejor; nosotros les hicimos caso y acertamos.
¿Es mejor sentarse adentro o en las mesas de la calle?
Adentro, aunque haya gente. El interior concentra la atmósfera del lugar, mientras que las mesas exteriores quedan expuestas al ruido y al movimiento del Centro.
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