Ciudad de México

Marcello (Roma): reseña del italiano al que no me canso de volver

Reseña de Marcello, el italiano de Álvaro Obregón en la Roma: pizzas riquísimas, local precioso y gran atención. Le doy 4.7 y te digo por qué no un 5.

Por José G. · · 7 min de lectura
Marcello (Roma): reseña del italiano al que no me canso de volver

Marcello no es un descubrimiento: es un viejo conocido al que no me canso de volver. Y eso, después de un tiempo viviendo en la CDMX y probando lugares nuevos cada semana, ya dice bastante. Mi opinión corta, por si no quieres leer todo: 4.7 sobre 5, y ese 0.3 que le falta es únicamente por el precio. Todo lo demás —comida, lugar, atención— está para aplaudir. Te cuento por qué, con la cuenta real por delante.

Ficha rápida de Marcello

CocinaItaliana: pizzas de horno, pastas y clásicos napolitanos y sicilianos
Momento idealUna salida en pareja o una comida con calma. Aquí sí vale vestirse un poco
EspecialidadLas pizzas personales. La blanca con mortadela, pesto y pistache es un golazo
Lo que hay que saberLos platos son de lujo y la atención excelente, pero la zona encarece: calcula bien
DóndeAv. Álvaro Obregón 110, esquina con Orizaba, colonia Roma, Cuauhtémoc, CDMX
Salón de Marcello con el neón «Il dolce far niente», bóvedas de ladrillo y carteles italianos vintage
Foto: José G. — A dónde viajar. «Il dolce far niente» en neón: el lugar te dice de entrada de qué va.

Lo que pedimos: dos pizzas personales, una cada uno

Fuimos dos y pedimos una pizza personal cada uno más una limonada y una naranjada. Y ufff: riquísimas. No es una palabra que use a la ligera.

La primera fue una roja con bolitas de ricotta repartidas sobre el pomodoro: sencilla, bien equilibrada, con esa ricotta fresca que corta la acidez del tomate. La segunda, la que me robó el show, fue una blanca con mortadela, pesto y pistache picado. Esa combinación —la grasa suave de la mortadela, el pesto y el crujido del pistache— es de las cosas más ricas que he comido en la Roma.

Y hay que decirlo: la masa. El borde inflado, bien tostado en su punto, con esas manchas de horno que solo salen cuando la cosa está bien hecha. No es una pizza de cadena disfrazada de artesanal.

Dos pizzas personales en Marcello: una roja con bolitas de ricotta y otra blanca con mortadela, pesto y pistache, en platos de cerámica azul y roja
Foto: José G. — A dónde viajar. Nuestras dos pizzas: la de ricotta arriba y la de mortadela con pesto y pistache abajo.

La cuenta: casi $750 entre dos (y aquí está mi único pero)

Vamos al número, que es lo que le cuesta el 5 perfecto. Dos pizzas personales y dos bebidas nos salieron en casi $750 entre los dos. Es decir, alrededor de $375 por persona por una pizza individual y un refresco natural.

Entiendo perfectamente que la zona hace que los precios suban —estás en Álvaro Obregón, en pleno corredor de la Roma, en un local precioso y con servicio de verdad—, pero me parece algo caro y hasta exagerado para lo que es: una pizza personal y una limonada. Y lo digo siendo alguien que vuelve. Es exactamente por eso que no le pongo 5 sobre 5: la comida se lo merecería, la cuenta no.

El lugar: por dentro es una belleza

Ahora, hay que reconocer dónde se va parte de ese dinero. Marcello es hermoso por dentro, y no de forma genérica. Tiene bóvedas de ladrillo en el techo, piso de madera en espiga, sillas de rejilla con asiento rojo y una decoración que se toma en serio su tema: la Italia de los años sesenta, la del dolce far niente.

Hay un muro entero de carteles italianos vintage enmarcados —Cinzano, Martini, Campari, hasta un anuncio viejo de cámaras Contax— que es de mis rincones favoritos. Y hay una zona con un piso de mosaico de arcos de colores que se ve espectacular. Es de esos lugares donde te sientas y ya la estás pasando bien antes de que llegue la comida.

Comedor de Marcello con bóveda de ladrillo, piso de espiga y sillas de rejilla con asiento rojo, y el letrero de neón al fondo
Foto: José G. — A dónde viajar. Las bóvedas de ladrillo y el piso de espiga: el lugar está cuidadísimo.
Muro de carteles italianos vintage de Cinzano, Martini y Contax enmarcados en negro en Marcello
Foto: José G. — A dónde viajar. El muro de carteles vintage: Cinzano, Martini y hasta una Contax.
Piso de mosaico de arcos de colores y barra con horno de pizza al fondo en Marcello, colonia Roma
Foto: José G. — A dónde viajar. El piso de mosaico de arcos, uno de los detalles que más me gustan del local.

La atención: se esfuerzan de verdad

Este punto me importa mucho y en Marcello lo bordan. La atención es realmente buena. No es el servicio de manual que te recita el menú de memoria: se nota que se esfuerzan en hacerte sentir que estás bien atendido, que están pendientes sin encimarse, que les importa que la pases bien. En una ciudad donde el servicio es una lotería, esto no es poca cosa y explica buena parte de mi 4.7.

Marcello vs. Margot: cuál elegir

Como fui a los dos con poca diferencia, te dejo la comparación que a mí me hubiera servido:

  • Terraza Margot es para ir entre amigas: el chisme, el reencuentro, un jugo y un mil hojas, un par de horas y listo.
  • Marcello es de otro nivel. Es para ir en pareja o para una salida en forma. Aquí todo está rico, no solo el postre.

Si tienes que elegir uno solo para una comida de verdad, es Marcello sin discusión.

Tips para tu visita

  • Pide la blanca con mortadela y pistache. Es la que recuerdo semanas después.
  • Ve en pareja o en salida especial. El lugar está pensado para disfrutarse sin prisa.
  • Calcula ~$375 por persona con pizza personal y bebida. Sube rápido si añades entrada o postre.
  • Reserva si vas en fin de semana. Está en pleno Álvaro Obregón y se llena.
  • Siéntate adentro. La terraza está bien, pero las bóvedas de ladrillo y el muro de carteles son el alma del sitio.
  • Ubicación redonda: esquina de Álvaro Obregón y Orizaba, así que puedes caminar la Roma antes o después.

Veredicto final

4.7 sobre 5. Y lo repito para que quede claro: ese 0.3 es exclusivamente por el precio. Casi $750 por dos pizzas personales y dos bebidas me parece caro, aunque entienda que la zona lo empuje. Fuera de eso, todo es rico en este lugar: tienen platos de lujo, la masa está trabajada, el local es de los más bonitos de la Roma y la atención es realmente buena, con gente que se esfuerza en que la pases bien. Lo recomiendo mucho, y la prueba es que vuelvo: es de esos sitios a los que no me canso de ir.

Si estás armando plan por la Roma, te dejo dónde comer en pareja en CDMX y todas mis reseñas de la ciudad en dónde comer en CDMX. Y si quieres rematar la salida con algo cultural, la exposición de Leonora Carrington te queda cerca.

Preguntas frecuentes sobre Marcello

¿Dónde está Marcello?

En Av. Álvaro Obregón 110, esquina con Orizaba, colonia Roma, alcaldía Cuauhtémoc, CDMX. Está en pleno corredor de la Roma, muy caminable.

¿Cuánto cuesta comer en Marcello?

Nosotros gastamos casi $750 entre dos personas: dos pizzas personales, una limonada y una naranjada. Calcula alrededor de $375 por persona si pides pizza y bebida, y más si añades entrada o postre.

¿Qué conviene pedir en Marcello?

Las pizzas personales. La blanca con mortadela, pesto y pistache es espectacular, y la roja con bolitas de ricotta es más sencilla pero muy equilibrada. La masa es de las buenas de la zona.

¿Es buen lugar para ir en pareja?

Sí, es de mis recomendaciones fijas para eso. El local es precioso —bóvedas de ladrillo, carteles italianos vintage, piso de mosaico— y la atención acompaña. Para ir entre amigas a algo más ligero, Terraza Margot encaja mejor.

¿Por qué no le das 5 sobre 5?

Únicamente por el precio. La comida, el lugar y el servicio darían para el 5, pero casi $750 por dos pizzas personales y dos bebidas me parece caro y hasta exagerado, aunque la zona lo explique en parte.

¿Cómo es el ambiente de Marcello?

Está inspirado en la Italia de los años sesenta, la de La Dolce Vita: neón con la leyenda «il dolce far niente», bóvedas de ladrillo, sillas de rejilla con asiento rojo y un muro de carteles vintage de Cinzano y Martini. Es acogedor y bonito sin ser pretencioso.

¿Hay que reservar?

En fines de semana y horas pico conviene, porque es un punto muy concurrido de Álvaro Obregón. Entre semana suele haber más lugar.

Sobre el autor

José G.

José G. es un viajero peruano radicado en la Ciudad de México. Limeño de corazón y chilango de adopción, recorre México y Latinoamérica y cuenta lo que prueba de primera mano: dónde comer, qué museos valen la pena, dónde hospedarse y cuánto cuesta todo de verdad. Le apasionan la buena comida, los museos, el fútbol y viajar en pareja. Escribe sin filtros —precios reales y opiniones honestas—, sin recomendar destinos que no haya pisado.

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