Así vivimos el Día de Muertos en el Zócalo de la Ciudad de México: la Ofrenda Monumental
Soy peruano, así que el Día de Muertos no es algo con lo que crecí. Te cuento cómo fue ir con mi prometida a la Ofrenda Monumental del Zócalo, maquillados de catrina y catrín.

Soy peruano, así que el Día de Muertos no es algo con lo que crecí: en Perú no existe esta tradición con esta forma, y la primera vez que viví uno en el Centro de la Ciudad de México entendí por qué la gente de aquí lo espera todo el año. Te cuento cómo fue ir con mi prometida a la Ofrenda Monumental del Zócalo, maquillados los dos de catrina y catrín, sin tener ni idea de en qué nos estábamos metiendo.
El maquillaje, antes de salir
Empezamos la noche pintándonos la cara mitad calavera, cada quien de su lado, en un restaurante cerca de donde quedamos de vernos con nuestro grupo. No hay nada como sentarte a que te pinten la cara y ver al de al lado transformarse igual: entre las luces de neón del lugar y la mitad de la cara ya pintada, ya se sentía que la noche iba a ser distinta a cualquier otra salida.

Llegar al Zócalo y la Ofrenda Monumental
Nada de lo que había visto en fotos me preparó para la escala real de la instalación en el Zócalo: una estructura enorme cubierta de flores de cempasúchil rojas, con máscaras, esqueletos y símbolos prehispánicos colgando entre los andamios, reflejándose en un espejo de agua que pusieron frente a Palacio Nacional. Caminar alrededor del agua, con las flores de cempasúchil literalmente flotando en la superficie, fue el primer momento de la noche que me hizo sacar el celular sin pensarlo.

Las catrinas gigantes entre las flores
Rodeando la estructura principal había otras piezas igual de trabajadas: esqueletos vestidos de gala entre montañas de cempasúchil naranja y amarillo, uno con sombrero de charro, otro con un pez enorme flotando encima como si nadara en el aire. Cada una contaba una escena distinta, y se notaba el trabajo de meses detrás de cada figura. Nos quedamos un buen rato solo caminando entre ellas, buscando el ángulo que mejor capturara los colores.

Camino a Madero: las calaveras de luces
Saliendo del Zócalo hacia el Centro Histórico, los edificios de toda la calle tenían proyecciones y figuras de luces LED: parejas de esqueletos bailando, calaveras enormes con flores, todo sincronizado en las fachadas coloniales. Caminar esa calle llena de gente, con las luces cambiando de color sobre edificios de siglos de antigüedad, se sintió como estar dentro de un desfile sin necesidad de que hubiera un desfile pasando.

Con el maquillaje ya completo los dos, entre la marea de gente disfrazada, dejamos de sentirnos turistas mirando algo ajeno y por un rato nos sentimos parte de la fiesta.

Tips si vas al Día de Muertos en el Zócalo
- Ve con tiempo de sobra. Entre el Zócalo y el Centro Histórico hay tramos larguísimos de gente caminando al mismo paso; no es una visita rápida.
- Maquíllate antes de llegar si quieres evitar las filas de los puestos de maquillaje cerca del Zócalo, que se llenan rápido.
- Cuida tus pertenencias. Con tanta gente junta, es de los momentos del año con más aglomeración en el Centro.
- Camina hasta Madero, no te quedes solo en la Ofrenda: las proyecciones en los edificios son igual de vistosas y menos gente se detiene ahí.
- Lleva batería extra para el celular. Vas a querer fotografiar cada tramo del recorrido, literal.
Lo que me llevo de mi primer Día de Muertos
Viniendo de un país donde esta fecha no se celebra así, entiendo ahora por qué en México la esperan con tantas ganas: no es solo la tradición detrás (que ya de por sí es profunda, sobre la memoria y no el miedo a la muerte), es también la producción real que meten en cada edición, con instalaciones que se sienten dignas de cualquier ciudad del mundo. Si nunca has ido y te toca la oportunidad, vale muchísimo la pena, maquillado o no.
Si además quieres armar el resto de tu visita a la ciudad, revisa nuestra guía de qué hacer en CDMX o el itinerario de CDMX en 3 días.
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